EL PARO DEL 10.04 no es político ni gremial, ES MALO


Los sindicatos que reconocen la conducción del secretario general de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, lanzaron para hoy, 10 de abril de 2014, un paro general conjunto con los que siguen al líder de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, y la fracción de la CTA que lidera Pablo Michelli.

El paro cuenta, entre otros apoyos y adhesiones tan esperables como sintomáticos, con los del bloque  antikirchnerista de “izquierda”, de la asociación de pequeños rentistas agrarios que lidera Eduardo Bussi llamada Federación Agraria Argentina y, para coronar, de la Sociedad Rural Argentina fundada por un Martínez de Hoz.

A ningún trabajador argentino puede escapar que este último dato brinda el sentido del conjunto del movimiento huelguístico. Un paro “contra la inflación” no puede hacerse con apoyo de los principales causantes de la inflación.

Un paro general puede ser bueno o malo. Si consulta el interés del conjunto de la clase trabajadora, es bueno. Si no lo consulta, es malo. Si recibe el apoyo de la oligarquía argentina, por definición, no puede ser bueno. Busca debilitar al único gobierno que podría, en las condiciones correctas, hacer efectivas las medidas que permitan cumplir con esas exigencias. Puede ser reivindicativamente “bueno”, pero es políticamente “malo”, y lo que prima en este caso es lo político.

Es por eso que Moyano cuenta con la alianza de Barrionuevo, “gastronómico” que jamás le pasó el trapo a una mesa de bar, menemista que no logró reciclarse positivamente dentro del kirchnerismo, perfecto exponente del matonaje sindical coimero tan a gusto de la oligarquía y los “moralistas” de izquierda (que sin los Barrionuevo tendrían pocos motivos para existir).

Pero la CGT Azopardo, con este paro, rifa un heroico y glorioso pasado de luchas contra el estáblishment para actuar como si esperase que Massa, Binner, Macri o el mismísimo “Pino” Solanas, candidatos todos ellos del arco antinacional, fueran a darle mejor trato que un kirchnerista desde la Casa Rosada. Si realmente lo cree, está en un error gravísimo, que debilita estratégicamente a aquellos a los que trata de representar y favorece a sus enemigos.

En otros tiempos, en apoyo de Néstor y Cristina Kirchner, Hugo Moyano logró movilizar centenares de miles de compatriotas. En determinado momento, hasta parecía posible reunificar las alas más combativas del movimiento obrero por la aproximación de “los dos Hugos” (Moyano y Yasky). Hoy, vemos a quien sacó a Barrionuevo de la CGT abrazándose con él ante los aplausos del estáblishment en pleno.

Vale como advertencia: cuando la SRA se pone de nuestro lado, llegó el momento de dar un golpe de timón que imprima un giro de 180 grados.

El problema de la economía argentina, que entre otras cosas impone las actuales medidas de restricción de ingresos y las injustas retenciones salariales del impuesto a las ganancias, no es la política económica que lleva el gobierno. El problema es político: la supervivencia del sistema oligárquico imperialista, que deforma y desangra al conjunto de la Nación.

Es cierto que fue un gravísimo error tratar de resolver las consecuencias nefastas de esa supervivencia apoyándose en una casi imaginaria burguesía nacional en vez de recurrir al apoyo movilizado del núcleo más duro del movimiento obrero y los trabajadores. Pero este paro no ayuda a subsanarlo.

Es cierto que ciertos sectores kirchneristas (no todos) celebraron la excomunión presidencial del “negro ambicioso y burócrata Hugo Moyano”. Esos sectores festejaron como un avance el astillamiento del movimiento obrero y la ruptura de la alianza plebeya que había sostenido al kirchnerismo desde 2003.

Pero la dirigencia que convocó a este paro general está mostrando ser tan inconsciente como esos divisionistas autodestructivos. Peor aún: cuando más falta hace recomponer el frente plebeyo, agregan la grosería de lanzar un paro general con el apoyo explícito de los sectores más antiobreros del país, que son los que generan la inflación, imponen los ajustes y hunden a la nación en la peor de las inseguridades.

Los únicos paros generales válidos son los que se hacen contra el estáblishment. El mismo estáblishment que se opone al kirchnerismo y si pudiera, lo voltearía. Apoyando un paro, si hace falta.

Secretariado Nacional
Nestor Gorojovsky, Ruben Rosmarino, Pablo López, Jacinto Paz y Lorena Vazquez.

El 2 de Abril y la Dra. Fernández de Kirchner

ESTE 2 DE ABRIL, LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN ARGENTINA SUPO DENUNCIAR A LA OTAN Y EL IMPERIALISMO CON ADMIRABLE CORAJE.

Este 2 de abril de 2014, por primera vez en la historia, un presidente argentino, la doctora Cristina Fernández de Kirchner, denunció que en las Malvinas hay una base de la OTAN.

En su discurso, la doctora Cristina Fernández de Kirchner denunció que en política internacional el único derecho que rige realmente es el derecho del más fuerte, acusó al gobierno británico de haber ejercido la violencia más desatada a lo largo de toda su historia, y reivindicó la unidad latinoamericana por oposición a las potencias anglosajonas de América del Norte en la causa Malvinas. Nunca ningún presidente argentino se había atrevido a tanto, y mucho menos desde 1982. La desmalvinización está pronta a ser demolida.

Es que por única vez en la historia, pero finalmente y por fin, un presidente argentino, la doctora Cristina Fernández de Kirchner, tuvo también el coraje de reivindicar como asunto de Estado la acción del comando Cóndor que, en contra del propio gobierno cipayo que regía nuestra patria en esos años, sentó bandera en Malvinas en 1966. Cóndores que, como los cormoranes a los que aludió la Dra. Fernández de Kirchner, no sobrevuelan el Támesis.

El miércoles ha sido un gran día en la historia de nuestro país. Es un desembarco patriótico en la conciencia de la Nación, coronado, además, con el anuncio de que fue ascendido a general post mórtem de la República Argentina el gran caudillo guaranítico y rioplatense Andrés Guazurarí Artigas.

Solo se puede estar orgulloso, en un momento histórico como el actual, de apoyar al gobierno kirchnerista, y Patria y Pueblo se suma a ese regocijo de los patriotas.

La Dra. Fernández de Kirchner acaba de demostrar, sin dejar lugar a dudas, que oponerse al kirchnerismo es oponerse a la patria misma. Más allá de importantes debates que deben darse en el seno del pueblo argentino sobre cómo profundizar el rumbo adoptado a partir de 2003, este discurso dejó definitivamente en claro que al kirchnerismo solo se le puede oponer un cipayo. Un patriota solo lo puede superar, y, en el tema Malvinas como en todos, el camino de esa superación está inscripto en los actos del kirchnerismo.

Este discurso confrontativo, que describe perfectamente el papel siniestro de la base nuclear de la OTAN en el Atlántico Sur, pone ante los argentinos el deber de reconstruir sus Fuerzas Armadas para facilitar la recuperación, por las vías que mejor nos convengan, del territorio arrancado de prepo a nuestra soberanía.

Después de semejante declaración es el momento de construir un brazo armado que sostenga la justa causa americana en el Atlántico y el Pacífico Sur, así como en la Antártida. Nuestra Presidenta acaba de enunciar los motivos de semejante perspectiva.

Partido Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional
Néstor Gorojovsky – Secretario General

Ya salió PYP 49, conseguilo!!!

Editorial
QUIEREN SEPARAR AL GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES:
NO LO LOGRARÁN
Por Nestor Gorojovsky - Secretario General

Hace ya demasiados meses (un buen par de años, en rigor) que dificultades exógenas, el activismo desatado del bloque antinacional y errores evitables desde el campo nacional vienen conformando un bloque dinámico e interactivo de cuestiones que se potencian mutuamente y le complican al gobierno de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner la concreción de las mejores esperanzas del pueblo argentino.

Las dificultades exógenas derivan, en lo sustancial, de la pertinacia con que se arrastra sin final previsible el enfriamiento de la actividad económica mundial desde el inicio de la crisis financiera de 2008. Dentro del país, la traición a su mandato del entonces vicepresidente Cobos tuvo graves consecuencias, entre las cuales la principal fue poner en manos del bloque oligárquico-imperialista una herramienta extorsiva que permitió, paulatinamente, que este grupo social y político, no sin apoyo externo por cierto, fuera encontrando mecanismos para arrinconar financieramente al gobierno nacional. Los errores fueron, a nuestro modo de ver, el subproducto de las dificultades con que se intentó superar ambos problemas.

Llegamos, en la dialéctica de sucesivas ampliaciones del campo de confrontación, a la insostenibilidad de la política cambiaria con que el gobierno intentó sofrenar el saboteo permanente de la economía argentina fomentado desde el capital concentrado, política que hubo que modificar cuando se hizo claro que el drenaje de divisas con que lo atacaba el bloque librecambista y antiindustrial estaba erosionando muy exitosamente las reservas internacionales de nuestro país.

En apretada síntesis, esto es lo que llevó a restaurar la figura del Ministro de Economía, que durante todo el período iniciado con la ministra Micelli había abandonado el lugar expectante al que había llegado a partir de la dictadura económica neoliberal iniciada en 1976. Durante todo ese lapso, cuyo último representante fue el Dr. Lavagna, el ministerio de Economía era más poderoso que la Presidencia de la Nación. No es poco mérito el del Dr. Néstor Kirchner cuando lo puso en su sitio tras aceptarle a Lavagna la renuncia.

Esa figura se restauró, sin embargo, en una figura muy distinta a la de Lavagna: la del Dr. Kicilioff. En el último número de nuestro periódico ya decíamos que estábamos ante un recambio estrictamente burgués del equipo económico (pese a toda la alharaca macartista de la prensa regiminosa, para la cual Kicilioff era un “marxista”, es decir un temible y encubierto asesino de empresarios).

Decíamos también que, paradójicamente quizás, ese equipo económico, precisamente por su carácter definidamente burgués, iba a requerir de la movilización popular para desarrollar su política. Aquí es donde empezaron a pesar los errores cometidos en el pasado por el gobierno en el plano de las alianzas sociales, que empezaron con el distanciamiento con respecto a la CGT de Azopardo (más allá del rumbo posterior de Hugo Moyano, que es completamente repudiable e inadmisible por ningún nacional).

Ese distanciamiento, en efecto, dejó al gobierno sin la capacidad de movilización necesaria para enfrentar no ya los múltiples y permanentes desafíos destituyentes que le plantea en el plano político una oposición indescriptiblemente perversa, sino la verdadera huelga de clases encabezada por el bloque oligárquico y contra la cual empezó a tomar medidas tajantes el Dr. Kicilioff desde el momento mismo de su llegada al cargo.

Es así que, para poder retomar la iniciativa en el plano político, el gobierno tuvo que ceder posiciones en el plano económico-financiero. Se vio forzado a admitir una brusca devaluación, y a encontrar la manera de impedir que ésta genere un devastador efecto sobre los precios internos. El modo en que lucha contra esos efectos es, en principio, un programa de control popular de precios que se “organiza” sobre la libre iniciativa personal de cada argentino. En ello, paradójicamente, radican su fuerza y su debilidad.

Su fuerza porque, en la medida que para que los argentinos controlen los precios es necesario que se les haga consiente el papel nefasto que cumple el gran capital monopolista, al menos desde el ángulo de la intermediación comercial, el programa “precios cuidados” es una efectiva manera de que, de una buena vez, en la Argentina se desenmascare a los ladrones como lo que son.

Pero también su debilidad, porque el ciudadano aislado no tiene el poder que permita revertir, o al menos que permita operar con la efectividad y la velocidad necesarias, para detener la persistente comisión de múltiples formas delictivas de burla a la voluntad y la ley emanada desde el centro del poder político. Un movimiento obrero como respaldo colectivo y orgánico de esa vigilancia hubiera permitido ordenar las cosas con mucha mayor velocidad. En plena época de paritarias, sin embargo, el propio Secretario de Comercio explica que los efectos inflacionarios de la devaluación, si bien han sido contenidos, se sentirán en febrero así como se sintieron en enero.

Y aquí es donde entran a jugar otros factores más. Una respuesta casi instintiva del gobierno nacional, frente a las paritarias, es tratar de sofrenar la voluntad de los trabajadores organizados de obtener, sino una mejora en la porción del ingreso que les corresponde, al menos mantener lo que ya les comió una inflación que no generó el gobierno, pero tampoco generaron ellos.


Esto es precisamente lo que busca la huelga política del bloque concentrado: separar al gobierno de los trabajadores. Y es lo que no debe pasar bajo ninguna circunstancia.

24 de Marzo - Enfrentar la ofensiva oligarquico imperialista



En este nuevo aniversario del golpe de Estado antinacional y antipopular del 24 de marzo de 1976 las mismas fuerzas sociales que lo impulsaron están levantando otra vez la cabeza para reimplantar el programa que en esa oportunidad descargaron a sangre y fuego sobre el pueblo argentino.

Nunca está de más recordar que Rodolfo Walsh -que había sufrido ya desgarradoras pérdidas personales y sabía que su vida, como la de muchos de sus compañeros, corría inminente peligro- supo resaltar, en la “Carta a los Comandantes en Jefe” quefue su testamento político, que ninguno de los aberrantes crímenes contra los derechos humanos cometidos por la dictadura cívico militar era comparable siquiera al
crimen de lesa Patria que se cometía en la aplicación del plan económico, político y social de José Alfredo Martínez de Hoz.

El proyecto de 1976 era exterminar a la clase trabajadora para que no pudiera volver a defender un proyecto industrialista y de acumulación interna de capitales a partir de un mercado interno en desarrollo. Es el proyecto que ellos tienen para el 2015. Hoy como nunca, derechos humanos, justicia social, independencia económica, soberanía política y unidad latinoamericana para la liberación son banderas esenciales.

Los beneficiarios de ese plan recompusieron sus ingresos a partir del saqueo de las arcas públicas y la especulación financiera, dolarizaron el país, gatillaron megainflaciones sin que se les moviera un pelo, dispararon una feroz perdigonada sobre el tejido industrial de la Argentina, reconvirtieron a nuestro país en una factoría agroexportadora donde millones de compatriotas arrastran sus vidas en condiciones inhumanas, y se están alzando ahora contra el mejor gobierno que tuvimos los argentinos desde la muerte del General Perón, el gobierno kirchnerista.

Los vemos reteniendo renta agraria en los silobolsa, los vemos promoviendo corridas cambiarias, los vemos remarcando precios e incumpliendo acuerdos para enfrentar al gobierno con sus votantes, los vemos mintiendo en la prensa venal para que en el extranjero se publiquen infamias contra nuestro país, los vemos disfrutando de ganan  ganancias como nunca han tenido mientras descargan su odio racista contra los programas sociales y los subsidios que les crean el mercado que provee sus ganancias.

Los vemos desplegando su programa racista y oligopólico en la Capital Federal, que convirtieron, al amparo de una autonomía mal nacida, en ciudadela del odio y el desprecio por las masas populares donde una gavilla de especuladores promueve la elitización y la expulsión del pobrerío.

Los vemos, en fin, en actitudes repugnantes como la de esos dirigentes radicales que -nostálgicos de los buenos tiempos en que se llevaban bien con el poder militar oligárquico- se atreven a cuestionarle la
defensa de los derechos humanos al gobierno que más hizo para restaurar su vigencia plena.

Convergen todos hacia lo que esperan que sea una derrota del gobierno nacional en las elecciones presidenciales de 2015. Si llegaran al poder, tengamos en claro que no habrá reivindicación de los derechos humanos que logre detenerlos en su afán de revancha y sangre. Se perderá lo ganado a partir del 19 y 20 de diciembre del 2001. Nada está asegurado mientras los enemigos de la Patria sigan teniendo las riendas del país económico.

Equivocan el camino los que creen que se puede enarbolar la bandera de los derechos humanos contra el gobierno, pero también quienes creen que se la puede defender sin la clase trabajadora, que es la que puso la mayor cantidad de víctimas. Hoy como nunca, es necesario ampliar y fortalecer por abajo la base de sustentación del gobierno nacional, y enfrentar la ofensiva oligárquica e imperialista.